POR EL CAMPO

Publicado en la interCole Nº 37 de Abril 2009

Cuando cantan los terneros

Los papás siempre tienen buenos planes para sus hijos: que sean educados, que vayan al cole, que hagan deportes y que sean felices. Algo parecido pasa con la gente de campo cuando cría vacas: quiere que tengan la carne más sana, para que vos saborees después las milanesas más ricas y los mejores asados del mundo.


Un relojito perfecto

La cría vacuna es la etapa que abarca desde la gestación (que dura 9 meses, ¡como la nuestra!) hasta el destete de los terneros, que suele realizarse a los 6 meses, cuando ya pesan unos 150 kilos.
Cuando el ternero nace, es muy importante que tome la leche de su mamá lo antes posible. Esa leche se llama calostro, tiene un alto valor nutritivo y muchísimos anticuerpos, que lo ayudan a no enfermarse. Así y todo, cada ternerito recibe como 13 vacunas para reforzar su salud… ¡qué dolor!
Luego llega la etapa que requiere mayor cuidado y participación humana: el destete, que consiste en separar a los terneros de sus madres para que puedan quedar “embarazadas” nuevamente. Para no quedarnos sin carne, es ideal que cada vaca tenga una cría por año. Para ello, la vaca debe estar saludable y ganar peso antes de la llegada del invierno (cuando hay menos cantidad de pasto). Por eso, entre febrero y abril es época ideal para realizar el destete.
Al no tener que alimentar a su cría, la vaca precisa menos alimento y podrá pasar el invierno sin problemas, en buenas condiciones como para quedar nuevamente preñadas sin poner en peligro su vida ni la del futuro ternerito.
Por todo esto, es necesario hacer coincidir el período de mayores requerimientos de las vacas (desde la aparición hasta el destete) con la época de mayor crecimiento de los pastos.


La crisis del chupete

Alrededor de los 5 ó 6 meses de edad, el ternero suele comenzar a devorar pasto con muchas ganas: ¡está preparado para independizarse! Pero como ocurre con cualquier bebé, a los terneritos no les gusta separarse de su madre, y en las madrugadas comienzan a oírse sus famosos muuuugidos que se escuchan por todo el campo. Entonces reciben suplementos forrajeros (sustitutos de la leche) para saciar su hambre y seguir desarrollándose con toda la energía.
Luego del destete, los terneros continúan su crecimiento hasta su etapa final de engorde: la invernada.


¡Nos mudamos!

Como en todas las actividades, en la cría del ganado vacuno hay que tener conciencia sobre el cuidado del medioambiente: el sobre-pastoreo (¡demasiadas bocas para una hectárea!), el desgaste del suelo o la disminución de especies vegetales y animales pueden ser algunas consecuencias.
Sin embargo, la ganadería bien practicada resulta importante para el mantenimiento de la fertilidad del suelo, ya que los animales aportan nutrientes en forma de bosta y orina. Además, la siembra de pasturas (principal alimento de la hacienda) ayuda a proteger la estructura del suelo.
En los últimos años, la ganadería argentina se desplazó a lugares nuevos, porque unos 11 millones de hectáreas (¡casi la mitad de la provincia de Tucumán!) pasaron a destinarse a la agricultura. A pesar de ello, el número de vacas no disminuyó: por la “mudanza” de la ganadería a tierras menos productivas y porque se aumentó el número de vacas en una misma superficie.
Eso es consecuencia de dos logros del ser humano: obtener alimento apropiado de tierras que no se utilizaban, y conseguir un mayor rendimiento de cada hectárea, para que más vacas puedan alimentarse en el mismo espacio.

LA ESQUINITA ¡Para estar más seguros!

Como lamentablemente no todos los micros para transporte de escolares cuentan con cinturones de seguridad en cada asiento, es importante que, aunque el viaje sea un poco aburrido, todos estén sentados como corresponde. Y sin gritar, para no distraer al conductor.

/interCole @interCole