PEQUEÑAS BIOGRAFÍAS Publicado en la interCole Nº 29 de Mayo 2008

Frédéric Chopin: El genio del piano

Frédéric Chopin: El genio del piano?

Aunque su esposa se llamaba Tekla, seguro que Mikolaj Chopin nunca pensó que su hijo Frédéric iba a ser un genio del piano. Efectivamente, Frédéric se entusiasmaba con los sonidos ya desde muy chiquito. Su hermana mayor, Ludwika, le enseñaba cómo tocar, pero él rápidamente superó a su maestra y sorprendió a todos: con apenas 7 años compuso su primera obra, Polonesa en Sol menor. Era 1817 (en la Argentina estábamos estrenando la Independencia), y poco después Frédéric ya deslumbraba a toda Europa con sus extraordinarias cualidades.
Dio su primer concierto al año siguiente, e inevitablemente fue considerado un “niño prodigio”. Pero además de talento, también se descubrió en su niñez que tenía una salud muy delicada y se enfermaba con facilidad.

 

Un grande del folclore (pero polaco)
Chopin fue un hombre muy famoso en casi toda Europa, pero la música tradicional de su propio país era la que más le gustaba. De adolescente conoció las canciones y los bailes típicos del folclore polaco, que influyeron mucho en su interés musical.
De esa época son también sus primeros amoríos juveniles, que le inspiraron varias obras importantes, como algunos valses y su primer Concierto para piano y orquesta en Fa menor. Gracias a esta obra se consagró definitivamente y -en marzo de 1830- pudo dar su primer concierto solista en el Teatro Nacional de Varsovia, donde sólo tocaban los elegidos.
A partir de ese momento empezó a dar clases de piano (era un profesor muy requerido, ¡y también muy caro!) y a tocar en salones de las familias más ricas, en veladas muy elegantes que se llamaban soirées.

 

Pocos conciertos, muchas golosinas
Igual que Mozart, Chopin fue un genio joven pero con muchas enfermedades. Su salud empezó a deteriorarse hacia 1835. Poco a poco fue abandonando las salas de concierto y las clases particulares para dedicarse a la composición. A los 27 años conoció a la baronesa Aurore Dupin, una famosa escritora francesa. Aurore y Frédéric se hicieron muy unidos y ella influyó mucho en su obra. Y no sólo en su obra: además, lo convirtió en un fanático de los dulces, porque Chopin se desesperaba por los postres y sobre todo por uno de manzanas con un nombre muy loco: clafoutis, una especie de panqueque.
En invierno de 1838 su salud seguía empeorando y los médicos le confirmaron que había contraído tuberculosis (en ese momento, una enfermedad fatal). Dio el último concierto a los 38 años. Un año después, corrió la noticia de que estaba agonizando y muchos alumnos y amigos fueron a despedirlo para siempre. Chopin, antes de morir, pidió que quemaran casi todas sus partituras, porque no las consideraba lo suficientemente buenas. ¡Menos mal que no le hicieron caso!

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