LA ENTREVISTA

Publicado en la interCole Nº 23 de Agosto 2007

Fabricio Oberto: Un pibe de barrio

 

Por Alejandro Klappenbach (especial para revista interCole)



El recurso tantas veces usado a la hora de presentar a un deportista, ese de enumerar sus logros, suena vacío esta vez. El listado de conquistas de Fabricio Oberto, jugador de básquetbol, no es lo que importa en este caso. Importa sí, el impacto que puede generar alguien tan grosso, cuando se muestra en su faceta de tipo absolutamente común, accesible, generoso con su tiempo y experiencia. El cordobés es, sin duda, una de esas personas que hacen realidad una frase que muchas veces se queda a mitad de camino: “Deporte, escuela de vida”. Fabricio parece haber aprendido del deporte, parece haber aprendido para la vida. Y lo mejor de todo, es que está 100% dispuesto a asumir la responsabilidad que tiene todo aquel a quien los chicos miran y quieren copiar.

“Tengo claro que para ir a comprar el pan tardo media hora. Y un poco más también. Los celulares modernos son tremendos, porque todos te piden una foto y tienen la máquina ahí. Es algo que viene en el paquete del éxito y hay que asumirlo. De nada sirve renegar, hay que aprender a disfrutarlo, y hay que dedicarle tiempo, es muy importante. Con orden, intentando que la gente y la prensa te entiendan, y también entendiendo lo que la prensa y la gente quieren y necesitan. Como todo: con respeto, equilibrio y consideración por el otro, es fácil.”

Suena muy fácil pero a veces se hace complicado.

Para eso es muy importante lo que te enseñan en tu casa y cómo te marcan los más grandes. Con los chicos hay que tener mucho cuidado. La mayoría de las veces no tomamos conciencia lo que significa, para un pibe que juega al básquet, que Ginóbili, Oberto o cualquier otro, le dedique un tiempito. Ese chico se va a su casa contentísimo. Y quizá, de yapa, sumamos un futuro jugador. Humanamente es muy importante. Y pensando en el futuro de nuestro deporte, también. Un chico que hace deporte tiene menos oportunidades y menos tiempo de mandarse macanas. Los buenos ejemplos son vitales. Y también es vital entender que el ejemplo no es perfecto. Hay que ser inteligentes y saber sacar lo mejor de cada uno. Yo aprendí y copié cosas de Milanesio, de Campana, y también de algunos más jóvenes. Todos los días y de cualquier persona tenés algo para aprender.

¿Qué es lo más importante que aprendiste en tu casa?

Mi familia me dio apoyo. No me dejaron tirar la toalla en los momentos complicados. Hubo un año en que estaba cansado, me sentía mal, no salía, no veía a los amigos. Ahí estuvieron ellos. Me daban tranquilidad, calmaban mi ansiedad. Me enseñaron a ser cabeza dura en eso de trabajar todos los días. El esfuerzo y la entrega me los inculcaron ellos.

Y el deporte, ¿qué te enseñó?

–Mucho en distintas etapas. A la edad de los chicos, me enseñó a divertirme, me permitió conocer gente, hacer amigos, experimentar una y otra vez. Me enseñó a equivocarme y a aceptarlo. A los papás les digo que entiendan a sus hijos; más que hacerlos practicar libres y triples, tienen que ayudarlos a divertirse, a jugar, a disfrutar. Si después la cosa sigue, ya van a tener tiempo para intentar ganar, jugar con presión y todas esas cosas. Eso no es sano para nadie que tenga 10 años. Conozco muchos chicos que jugaban bárbaro y que dejaron por presiones de entrenadores y padres… no tiene sentido. Si tienen la suerte de vivir de un deporte, se van a cansar (los papás también) de las presiones.

¿Y cómo eras de alumno?

Bastante bueno. En realidad me gustaban tanto las vacaciones que estudiaba y no me llevaba materias para no tener que ir al colegio en diciembre, cuando todos iban a recuperar. En quinto año tuve sólo 4 ó 5 faltas. Contabilidad era mi materia preferida, pero no puedo decir que me gustaran los números porque no me llevaba bien con las matemáticas. Historia también, me gusta la historia, saber de dónde venimos...

La etapa del colegio es muy importante, más allá del estudio.

Sí, pero el estudio es vital. A mí no me dejaron ir a jugar a Atenas hasta que no terminara el secundario. Es una de las mejores cosas que hicieron mis viejos. Muchos ponen el deporte por delante y como única opción, y la verdad es que son pocos los que viven del deporte profesional. Es necesario pelear y dar todo por tu objetivo y tu sueño, pero debés tener la alternativa y el colegio es una gran base para encarar un montón de cosas, no sólo una carrera o un trabajo. Hay que estudiar, hay que leer. Tendría que ser un objetivo para todos, leer al menos un libro de tanto en tanto.
Aunque sea un libro de básquet, ¿te imaginaste alguna vez que ibas a estar en los libros, que tu nombre iba a ser importante?
Siempre se sueña con llegar, con cumplir objetivos. Por suerte se fueron dando. Ser campeón de la NBA es algo inimaginable. Me acuerdo que la fantasía era llegar a jugar en Estados Unidos, pero nunca pensé que podía salir campeón allá. La NBA es más de lo que podés imaginar en todos los aspectos. Se ocupan de vos, te dan todo lo que pedís, te atienden constantemente. Casi que tenés que esforzarte para no volverte caprichoso y en ese sentido es mejor haber llegado más grande, más maduro, con algunas cosas más claras que cuando tenía 22 años.


¿Y ser campeón olímpico?

Fue una alegría inmensa, aunque no haya jugado la final por estar lesionado. Ese lugar, ese podio, con Estados Unidos debajo, escuchar el himno... No hay sensación como esa, no la puedo contar. Están tus compañeros, sos el mejor equipo del mundo…

Les juro que la expresión de su cara es diferente, tiene un brillo extra. Muchos partidos; muchos dobles y muchos libres; muchos rivales, compañeros y entrenadores; muchas victorias y derrotas. Mucho básquetbol ha pasado en la vida de Fabricio Oberto. Lo bueno es que este crack cordobés, que todas las semanas juega contra los mejores del mundo, conserva lo mejor de aquel chico flaco y largo que, como vos, empezó a soñar cuando tenía 7 años.

LA ESQUINITA El refrán elegante

Al bollo cocido al horno, bollo cocido al horno y al jugo de fruto con alcohol, jugo de fruto con alcohol.

(Al pan, pan y al vino, vino.)

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