DETRÁS DE LA HISTORIA

Publicado en la interCole Nº 14 de Agosto 2006

José Álvarez Condarco: El espía de San Martín

Cuando el General San Martín terminaba de preparar a su ejército para cruzar los Andes, envió a un fiel colaborador a Chile, con la misión secreta de espiar a los realistas, reconocer el camino y memorizar los recorridos posibles para cruzar la Cordillera, volcándolos en un “mapa imaginario”. ¿Un mapa imaginario? Sí, ¡ya te vas a enterar por qué!


Confusión, valentía y sorpresa

San Martín utilizó distintas estrategias para liberar el territorio de Chile y luego el  Perú. Una de las más importantes fue la llamada “guerra de zapa”, que era una mezcla de acciones militares y espionaje, para crear mucha confusión en el ejército español, difundiendo información falsa sobre sus futuros movimientos.
Una acción brillante y arriesgadísima estuvo a cargo del sargento mayor José Álvarez Condarco, gran colaborador del Libertador, quien puso en juego su propia vida en un engañoso viaje a Chile, solo, cruzando la Cordillera de ida y de vuelta, por dos caminos distintos. San Martín le dijo que tenía que traer en su cabeza un mapa de los dos pasos, “sin hacer ningún apunte pero sin olvidarse ni de una piedra”. Le prohibió hacer anotaciones porque si los españoles lo detenían y era requisado, podían sospechar del verdadero objetivo de su misión y matarlo.


Solito rumbo a Chile

El 2 de diciembre de 1816,  José Álvarez Condarco partió desde Mendoza hacia Santiago de Chile, por el “Paso de los Patos”. Luego de varios días de ardua travesía, absolutamente solo en medio de las inmensas montañas, llegó por fin a Santiago.
Se presentó al capitán general Francisco Marcó del Pont (representante en Chile del rey español Fernando VII), quien lo recibió fríamente y le preguntó cuál era el motivo de su visita. Sin perder tiempo, Álvarez Condarco le entregó el Acta de la Independencia de las Provincias Unidas del Sur. La reacción de bronca de Marcó del Pont fue instantánea y el Acta fue quemada en la plaza mayor de la ciudad.
Unas horas después, Marcó del Pont le recalcó a Álvarez Condarco que le perdonaba la vida, pero que no lo haría con un nuevo emisario. Enseguida le extendió un pasaporte a nuestro espía para que marchara inmediatamente de regreso a Mendoza, y le ordenó que lo hiciera por el camino más corto, es decir el “paso de Uspallata”.
Así se cumplió la previsión de San Martín, que lo envió de ida por el camino más largo, y así se aseguró conocer las características de ambos para poder elegir el más conveniente para su ejército.
Antes de despedirlo, Marcó del Pont le dijo a Álvarez Condarco que él firmaba con la mano blanca, no como San Martín que tenía su mano negra. Esta expresión, por una parte, quiso acentuar el carácter hidalgo de Marcó del Pont, pero por la otra aludía con intención despectiva al color de la piel de San Martín, a quien los realistas llamaban “El Cholo de Misiones”, que significaba “indio”.


Otra vez la cordillera

Y solo como había llegado, aunque con menos provisiones y más cansancio, emprendió nuestro valiente soldado el regreso. Al llegar, por supuesto, comentó a San Martín lo que le había dicho el realista.
Gracias a la fabulosa memoria de Álvarez Condarco, se pudo elaborar un preciso mapa de cada uno de los pasos a Chile, y el resto es historia conocida: el exitoso cruce del Ejército de los Andes y la liberación de Chile. Pero queda una anécdota más: luego de la victoria de los patriotas en la batalla de Chacabuco (el 12 de febrero de 1817), el realista Marcó del Pont fue capturado por el capitán Aldao y llevado a Santiago de Chile. Al entrar el prisionero al palacio de gobierno, el General San Martín avanzó vestido con un sencillo uniforme, y con un gesto sonriente le extendió la mano derecha diciendo: “¡Venga esa mano blanca, mi general!”.


¡Viajamos en el tiempo y charlamos con el General!

¡MATABURROS!

 

¡MATABURROS!

Guerra de zapa: Así se llama en términos militares a las tácticas para desorientar al enemigo con informaciones falsas y estrategias de espionaje. Es como una guerra oculta (zapa se llama a la trinchera), que consiste en infiltrar en las fuerzas enemigas gente de confianza (San Martín conocía muy bien a su gente) y hacer que ellos produzcan todo tipo de confusión con datos falsos, peleas, rumores contradictorios, planes supuestos, etc.,  etc., desorientando por completo a los oficiales.
Realistas: Son las tropas que respondían a la realeza española, que gobernaba Chile.
Requisado: Revisado.

LA ESQUINITA Grandes enigmas

Si una tostada cae siempre del lado untado, y un gato cae siempre sobre sus patas... ¿Qué pasaría si atamos la tostada en la espalda del gato?

/interCole @interCole